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Estación Meteorológica de
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Sabías que...
"El primer pluviómetro, de la historia (ese aparato tan útil para medir cuantos litros de lluvia caen) data del 1411 y se atribuye a Munjong, hijo del antiguo rey coreano Sejong el Grande. Su inventor seguramente fue un tal Jang Yeong-sil, ingenioso inventor que trabajó para el citado monarca"

Autor de la curiosidad meteorológica: José Miguel Viñas

Fuente: AEMET
 
  Primer pluviómetro  Reloj de sol
Astrolabio (Globo del firmamento)     Modelo a escala del reloj de agua

El primer invento de Jang Yeong-sil fue un aparato de medición del tiempo. Jang Yeong-sil desarrolló aún más este reloj y en 1433 construyó un astrolabio, lo que le valió un ascenso y que fuera enviado a China para profundizar sus estudios de astronomía a China. Un año después, Jang Yeong-sil retornó de China y esta vez tampoco defraudó al rey. Ese mismo año diseñó un reloj automático de agua que sonaba por sí solo cada hora. Las únicas civilizaciones que podían fabricar un reloj automático en ese entonces eran los chinos y los árabes.


Estatua de Jang Young-sil realizada por himasaram ubicada afuera de Cheonan-Asan Station, Asan, Korea

Jang Yeong-sil inventó otro reloj, esta vez solar, para el uso común de la gente. Este reloj solar era también un calendario estacional. En 1422 diseñó el primer pluviómetro del mundo, más de 200 años antes que el pluviómetro que fabricó el italiano Castelli en 1639. Jang Yeong-sil creó también un método para medir el nivel del agua que se utilizó en el río Han y en el arroyo Cheonggye. Esto, junto con el pluviómetro, impulsó enormemente la meteorología aplicada a la agricultura, lo que trajo considerables beneficios.

No te pierdas la historia de este magnífico inventor con final digno de película en KBS World que es de donde hemos extraido esta información.

Sabías que...- de ayer -
El viento de levante, fresco en Málaga, llega a menudo recalentado a la bahía de Cádiz. Los gaditanos lo llaman "matacabras", aunque la mayor sensación de agobio se da en Cádiz cuando una vez caliente el aire se queda estancado, es lo que llaman por la zona "levante en calma"

Autor de la curiosidad meteorológica: José Miguel Viñas

Fuente: AEMET

Viento de levante en la playa de El Palmar, Cádiz. Foto ER.

En la Revista del Aficionado encontramos esta explicación:

El viento fuerte y frío del norte, llamado también nortada [nortiada] recibe curiosos nombres como carbeso (Ancares leoneses), zurrusco (Murcia), pelacañas, matacabras, descuernacabras o descuernavacas. El uso del término matacabras está bastante extendido por España, si bien lo más común es emplearlo para identificar al viento molesto, con independencia de cuál sea su procedencia.

Así llaman, por ejemplo, al levante (viento del E) en Cádiz, mientras que en algunas zonas de Aragón se habla indistintamente de cierzo o matacabras. Incluso hay lugares donde el matacabras se identifica con la ventisca. Tampoco hay que confundir matacabras con escañacabras, ya que este último término no se refiere al viento sino a un chubasco frío de primavera.

En el blog "Nueva Acrópolis" de Cádiz hemos encontrado información sobre los dos vientos dominantes en esta preciosa ciudad. Hemos extraído los siguientes comentarios:

El viento de Poniente es un viento atlántico. Durante el verano es fresco y con una humedad media, cosas que le hacen muy agradable. Mantiene el cielo despejado y limpio, de un color intensamente azul. Brinda amaneceres y atardeceres hermosos y de coloridos deliciosos. No sopla con fuerza desmedida, más al contrario, es suave y acariciador. Es suma, es un viento que atempera y refresca la fuerza del sol y la torridez de los veranos.

 “Levante en calma” o bien bochorno, es muy peculiar. Tan peculiar que no sopla casi en absoluto. Precisamente esta ausencia de movimiento, unida a la terrible humedad con que carga el aire, lo hace, en verano, ser realmente temible. La temperatura se estaciona en torno a los treinta grados y se mantiene, casi invariable, durante el día y la noche. El sudor del cuerpo no se evapora debido por un lado a la ausencia de viento, y por otro a que la humedad ambiente no lo permite. El aire no quiere más humedad, tiene más de la que desearía, e igualmente más de la que desearíamos los seres vivos que lo respiramos y sufrimos. Cuesta incluso trabajo respirar, el aire se vuelve denso, el cielo plomizo y sucio, las plantas enferman de hongos debido al calor húmedo y se me ocurre que éstos, los hongos parásitos, son los únicos que agradecen su existencia.

Tiene una única cualidad que lo hace soportable en nuestra Bahía: que no dura mucho.

En el blog de Emilio Rey Hernández "capturando la temperie" nos habla entre otras cosas del humor:

Curiosamente parece que el levante pone de peor humor que el poniente. Calor, bochorno, día sin playa con uno y fresquito, dormir bien y espectaculares puestas de Sol con el otro. Mejor humor con poniente.